Tenemos que hablar. Frase temida donde las haya. Indicador de cambios. El principio del fin en algunas ocasiones. El punto de partida de los vuelcos de nuestra zona de confort, del mundo conocido y de nuestro corazón.

 

Tenemos que hablar

 

Los “tenemos que hablar”, en algunas ocasiones, llegan de sopetón. Sin previo aviso. Parece que todo iba bien pero no; tenemos que hablar. Otras veces ya vienen anunciados y llevamos un tiempo ignorándolos, poniéndonos una venda en los ojos y siguiendo como si no existieran, haciendo caso omiso de todas las señales que nos indican que… Tenemos que hablar.

 

No queremos escucharlo. Tenemos que hablar. Casi por obligación, sin remedio. Toca hablar y, quieras o no, me vas a escuchar.

 

Pero es que, de verdad, #tenemosquehablar

 

Tenemos que hablar porque si no hablamos, ¿cómo progresa una relación? ¿Cómo avanzamos? Si no hablamos, esto no funciona. Y no va a hacerlo jamás. Por mucho que podamos dar palos al agua sin ton ni son. Podemos probar de no hablar e intentar que esto sobreviva pero créeme, a la larga no va a funcionar. Si quieres hacemos este teatro y mareamos un poco la perdiz. Sólo perderemos tiempo. ¿A ti te sobra? Porque a mi, por desgracia, no.

 

Tenemos que hablar porque si no hablamos, ¿cómo sé qué es lo que quieres? ¿Cómo sabes qué es aquello que necesito? Si no hablamos, ¿cómo pretendes que te conozca lo suficiente para saber que quiero quedarme contigo? Sin comunicación esto no funciona. No te pido que seas la persona más divertida del planeta si no es tu estilo. Tampoco que empieces a poner iconos a destajo en nuestras conversaciones y a forzar palabras que parecen añadidas con calzador. O que me digas que estos pantalones me sientan como un guante. Pero habla conmigo.

 

Tenemos que hablar básicamente porque es imposible que nos veamos todos los días. Matemáticamente imposible. Tengo responsabilidades y sí, también una vida social y ¿sabes qué? también necesitamos tiempo para uno mismo. Imposible. Deberás conformarte con lo que puedo darte. Pero eh, eso no significa que no debas estar ahí. Si no me recuerdas que estás ahí, ¿cómo pretendes que me acuerde de ti cuando tenga tiempo libre? Un buenos días, un feliz fin de semana, un “¿quedamos?” de vez en cuando. No sé, lo típico ¿no?

 

Tenemos que hablar porque las relaciones se basan en emociones, sentimientos y conexiones, pero también se basan en palabras. Son importantes, necesarias.

 

Tenemos que hablar y tienes que hablarme. Si no te comunicas conmigo tu marca puede enamorarme a primera vista, pero incluso yo sé que la apariencia, pasados los minutos iniciales en que mis pupilas se dilatan, deja de contar. Debe haber algo más que mantenga la chispa. Y en este caso, yo diría, que es la comunicación.

 

Si ya lo decía Sócrates:

 

Tenemos que hablar

 

Y la comunicación son tus canales sociales, tu página web, tu blog, tu atención al cliente. Pero no es una comunicación unidireccional. ¿Qué clase de relación funciona cuando sólo habla uno y encima, sólo habla de sí mismo? Soy tu posibilidad de cliente fiel; aquel que va a defenderte con uñas y dientes y que compra tras compra va a apoyarte. Y para conseguir mi lealtad debes ser capaz de mantener viva la llama.

 

Tenemos que hablar. Porque hoy en día, las marcas que no hablan, mueren.

 

Y déjame que te de un último consejo:

Para saber hablar, es preciso saber escuchar primero.

 

¿Has recibido mi mensaje? ¿Me has escuchado bien?

 

En Palcobrand, uno de nuestros pilares es la comunicación. Hablemos en mint; si quieres llegar a esos objetivos que te has propuesto, si quieres que hablen de ti, si quieres que te conozcan, debes ser social y sí, necesitas una buena estrategia. Hablar y escuchar por igual, o bueno, no, más escuchar que hablar. Y puedes hacerlo tú mismo, pedirle a ese primo tuyo que tiene 1.000 seguidores en instagram que suba alguna foto de vez en cuando en tu cuenta o dejarle a una chica tu blog y que escriba en él lo que se le ocurra. Allá tú, es tu decisión.

 

Pero si quieres ir un poquito más allá, también puedes confiar en nosotros. Sabemos de lo que hablamos. Tú llámanos.

Si quieres hablar, a nosotros nos encantará escucharte 🙂 

 

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