¿Cómo escoger un nombre para mi empresa? A los que todavía no os ha tocado bautizar un nuevo negocio o a los que ya lo habéis hecho y estáis pensando en un renaming, este artículo no sólo quiere ser vuestra hada madrina consejera, sino que también pretende hacer una reflexión entorno a la importancia de los nombres. Así que tranquilos, hoy empezaré sin prisas.

 

cómo escoger un nombre para mi empresa

 

Mi ultima mascota fue un pez. Su color era azul ultramar con reflejos plateados, toda una obra de arte en movimiento. Aunque sospechaba que el pez no me iba a oír, pensé que debía tener un nombre como toda mascota. Miré el tarro de su comida y leí “Alimento para pez Beta”, y así lo llamé. Lo fascinante es que a las pocas semanas, Beta se despertaba cuando lo llamaba y me ofrecía bailes dignos de salir en un documental de la 2. Beta tuvo una corta vida por razones desconocidas, pero su nombre vuelve a mi mente cada vez que veo en algún lugar el mismo azul intenso que él llevaba en sus escamas.

 

Esta historia -un tanto peculiar pensaréis-, es una pequeña muestra de la capacidad asociativa que tienen los nombres. Un nombre no sólo es nuestra carta de presentación, además nos remite a alguien o algo que hemos conocido y a todas las sensaciones que tal persona, animal, objeto, incluso lugar, nos hizo sentir. Y a través del lenguaje son contadas y recordadas de generación en generación para hablar de cómo era aquello gracias a su nombre.

 

Por el contrario, un nombre tiene también el poder de actuar incluso antes de conocer a su portador: ¿quién no ha sentido curiosidad y atracción o bien desagrado y rechazo al oír un nombre? Y es que éste actúa en segundos. Antes de darnos cuenta ya hemos hecho un juicio de valor, el cual tardaremos unos minutos más en cambiar, o bien en mantener. El nombre que nos han puesto nuestros padres es algo tan importante que hay estudios que afirman que éste puede hacernos la vida más o menos fácil, ya que puede condicionar nuestra personalidad, y por lo tanto nuestra identidad.

#dimetunombreytedirécómoeres

 

Qué es el Naming

Como vemos, el nombre es aquello por lo que se recuerda o se habla de algo, otorgando identidad, y por lo tanto, una reputación en el mundo. Pues bien, con el naming pasa exactamente igual, y para que lo comprobéis vosotros mismos y encontréis respuesta a la pregunta “¿Cómo escoger un nombre para mi empresa?”, vamos a definir qué es el naming de una vez:

 

El naming es el proceso de ideación que tiene por objetivo de dotar un nombre a una marca. Este proceso debe reflejar la identidad, los atributos, valores y sensaciones con las que la marca se ha diseñado, ya que el nombre es el primer elemento con el que el público entrará en contacto con ésta y por el cual será identificada y recordada.

 

El nombre no sólo es capaz de generar procesos cognitivos en nosotros, es la semilla donde crece la identidad y la reputación de la marca, el que responde a las preguntas que nos formulábamos en el post anterior sobre Rebranding: ¿Quién soy?, ¿Cómo soy? y ¿Cómo me ven? Por eso, es primordial que la estrategia de branding sea posterior a la de naming, no sólo porque el nombre nos sirve de inspiración y guía para determinar la identidad visual de la marca, sino porque si éste resulta ser un fracaso, borrar un nombre de la mente de los consumidores será mil veces más difícil que hacerlo con un logotipo, un eslogan o una página web.

 

Ventajas del naming

Son muchas las ventajas que tiene el naming, pero hay tres superpoderes que queremos destacar:

  • El poder invisible de captación

Con un nombre bien elaborado podemos seducir un cliente potencial y que se convierta en un cliente final.

  • El poder inagotable de fidelización

Queremos establecer un vínculo emocional entre nuestra marca y el público para que nos den el “sí, quiero”.

  • El poder invencible de posicionamiento

Posicionarnos en la mente de nuestro público y que seamos los primeros en el ranking de notoriedad es coser y cantar con un buen nombre.

 

ventajas del naming

¿Cómo escoger un nombre para mi empresa?

Escoger un nombre para mi empresa adecuado con una estrategia de posicionamiento bien planteada puede ser la clave para tener la sartén por el mango de nuestro negocio, aunque, como el buen vino, tardará un tiempo en desplegar su fuerza y asentarse.

Así como necesitamos una buena dosis de creatividad y originalidad, también tendremos que ser rigurosos y objetivos, ya que tendremos que tener en cuenta aspectos como la competencia, la legalidad o la pronunciación de nuestra nueva firma.

 

#hazalgomemorable

 

Y cómo representar todo esto en un puñado de palabras? No sufras, a continuación te mostramos algunos truquillos para que tu nombre funcione y llegue al corazón de tu público.

 

  1. Detrás de un buen nombre hay un buen concepto.

Los conceptos bien fundamentados no nos los podemos sacar de la manga. Tienen un porqué y por eso, una vez construidos, son difíciles de derrumbar. Podemos hacer una analogía al valor de la marca, a su actividad, a su fundador, a un lugar, o a todo aquello que consideremos simbólico o relevante que podemos asociar a nuestra marca.

 

  1. Detrás de un buen nombre hay una buena historia.

Las marcas son relatos, y un buen relato conecta con nuestro “yo” más íntimo, creando el vínculo emocional del que hablábamos antes. No hace falta recurrir a la mitología griega, todos tenemos algo que contar. Por ejemplo, ¿sabías que en coreano, la palabra Samsung significa “tres estrellas” y fue elegida porque su fundador quería hacer algo tan poderoso y eterno como las estrellas en el cielo? Storytelling, amigos…

 

  1. Sé breve.

Un nombre simple, corto y directo lo recibiremos de manera instantánea y lo recordaremos mejor. Lo ideal son las bisílabas: Opel, Nestlé, Beta…

 

  1. Eufonía.

No nos engañemos, hay marcas que suenan bien. Una acertada combinación de los elementos acústicos en un nombre nos evocarán a una mejor experiencia y ayudará a que le hagamos un hueco en nuestra memoria. Un consejo: las letras t, l, r, d transmiten buenas vibraciones; mientras que la g, k tienen menos éxito.

 

  1. Evita los trabalenguas.

¿Jagmäster? ¿Jägermaiste? Did you mean MailChimp? ¡Algo fácil de escribir y pronunciar, por favor! Oye, y si es posible que acompañe a las sensaciones de quien lo pronuncia/escucha, ayudarás a que empaticen contigo. A Krispies no le hace falta decir que sus cereales son crujientes.

 

  1. Tómate un respiro.

Si has llenado tu casa o tu oficina de post-its y te sientes agobiado por no dar con algo que te cautive, tranquilo, para avanzar en un proceso creativo es necesario parar para continuar. Tómate un baño o ve a una clase de spinning, verás que cuando retomes lo que dejaste, te sorprenderás para bien.

 

  1. Compruébalo dos veces.

Si quieres evitar un susto y pagar una multa innecesaria, que no sea por no haber investigado antes. Ah, y de la misma manera que no quieres sufrir un plagio, cuando tengas EL NOMBRE, antes de gritarlo a los cuatro vientos, ¡Corre y ve a registrarlo!

 

¿Y ahora qué?

Llegados a este punto, creo que sólo te hace falta tener una herramienta clave para poner en práctica todo lo que hemos visto hasta ahora: un mapa conceptual puede ser de gran ayuda para aclararte y amueblar las ideas que van surgiendo, permitiendo hacer conexiones infinitas y que el mapa vaya creciendo cuando te apetezca. Así que no valen las libretitas, ¡como mínimo un A3!

Para que tengas una idea de en qué consiste lo que te propongo, te adjunto un mapa de todo lo que he hablado durante este artículo (o lo que surja). En este caso, ha quedado un mapa cerrado:

naming mapa conceptual

 

Puedes hacerlo, estamos seguros, pero si la inspiración no llega y sigues sin saber cómo escoger un nombre para tu empresa, no te agobies. En Palcobrand desplegamos nuestro equipo para encontrar por tierra, mar y aire un nombre eficaz que cuente tu historia y por el que te sientas orgulloso de él.